25.5.11

Una noche por delante, demasiadas por detrás, confesándole a mi almohada que nadie me hace llorar. Cuando llegan las estrellas, temo que mi sensatez subestime mi mania, de querer volverte a ver. Y una vez que duerma mi cabeza, tomará el mando el corazón. Soñaré que tú me despiertas y aún vive tu apuesta por nosotros dos. Son tan fuertes mis latidos que el sonido de mi voz no se escucha, cuando a gritos pide que me haga mayor. Por eso cada noche me muero, después me envuelve un rayo de sol, se quedan en la cama mis sueños y me salgo yo. En cuanto cierro los ojos se me encoje el corazon, lo que dura un parpadeo es ya una foto de los dos. Y aunque se que nuestra historia es la que nunca pudo ser, en algunos de mis sueños ser valiente es tu papel.

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