Te escribo desde los centros de mi propia existencia, donde nacen las ansias, la infinita esencia. Hay cosas muy tuyas que yo no comprendo, y hay cosas tan mías, pero es que yo no las veo, supongo que pienso que yo no las tengo. No entiendo mi vida, se encienden los versos, que a oscuras te puedo, lo siento no acierto.
No enciendas las luces que tengo desnudos, el alma y el cuerpo.
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