29.7.13

El semáforo de la vida.

Hoy, caminando por la calle, me detuve en un semáforo y me di cuenta de algo, algo a lo que nunca le había prestado atención.
Las luces del semáforo son rojo, que indica lo prohibido, estas en problemas si cruzas en ese instante; amarillo, que indica que tengas cuidado, que se va a aproximar el instante en el que debes avanzar, en el que debes dar el siguiente paso; verde, el cual te habilita a pasar, te dice ‘dale, campeón! Avanza!’.
Fue lo que llamó mi atención, las luces del semáforo, ellas representan lo que en algún punto rige en nuestra vida, nuestra vida es un simple semáforo, con su rojo, con su amarillo y con su verde. En el momento de vivir nos arriesgamos a que el cambio de color se realice en milésimas de segundos o en años.
Reflexionando me di cuenta que en años no pude lograr ese cambio de color, siempre tan temerosa me quedaba en el amarillo, raspando con el rojo. Me llevó tiempo descubrir el pasaje al verde, me costó tiempo, miedo, bronca, lágrimas, indiferencia, prejuicios, temor, y muchas cosas más, pero acá me ves, disfrutándolo.

Hoy el destino me pone un nuevo desafío adelante, y el verde está en su máximo esplendor, deseoso de durar una eternidad. 

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