Ella, vive en el 13 de la calle Magdalena, muere más de mil veces al día de pena, pero no llora por temor a naufragar.
Ella, lo cambiaría todo por una receta, o por poder tirar una botella al mar, o por tener aquella lámpara y frotar, para cambiar los tres deseos por soñar...
Él era sin duda el principe en aquel bar, y hoy es tan solo...
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