4.1.11

A menudo recuerdo la necesidad que tuve de creer en algo porque no creía en nada. No lo lamento porque me enseñó a seguir de pie y a no escapar corriendo una vez más. También supongo que fueron más el tiempo y el miedo los que me atraparon. Me podía haber pasado toda mi vida tratando de huir. Era joven y era veloz. Me aferré tanto a una magia que no existía más allá de mi sentimiento de indefensión que todos los trucos me salieron mal.
Ahora sé que nada de eso importa demasiado, y me conformo con recordar de vez en cuando que sucedió y que fue hermoso.
Con recordarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario